“Amélie” una película para entender la extrema derecha francesa.

Amélie. 

Por: Christian Castaño.

En Mayo de 2001, año en que se estrenaba en las salas de cine aquella reconocida película “Le faboleaux destin d´Amélie Poulain”, protagonizada por Audrey Tautou y dirigida por el célebre cineasta Jean Pierre Jeunet, aparecía en el diario “Libération” una artículo intitulado “Amélie pas Jolie” escrito por Serge Kaganski[1], en el que se hacía una fuerte crítica del film por tener una carga política de extrema derecha, al menos de manera implícita en sus elementos estéticos y retóricos. Dichos elementos se encuentran en un romanticismo evidente que caracteriza el film –con romanticismo nos referimos a la nostalgia por el pasado perdido y añorado-, que representa a París, la capital francesa, en el año 1997 –año en el que tiene lugar la historia- como si fuese la misma de los años treinta o cuarenta: étnicamente “limpia”, homogénea y “típica”. Al respecto nos dice Kaganski:

“(…) Jeunet se conforma con filmar el “pueblo” al ras del cliché, porque es bonito, divertido, simpático y pintoresco. Antes de ser una película popular, Amélie es sobre todo una gran película populista (…)Amélie Poulain, es la aldea de Paris, es la caída en la tribu del “bloque residencial” [Amélie Poulain, c’est Paris village, c’est le repli dans la tribu du pâté de maison]. No es necesario ser un sociólogo o un historiador para saber que la ideología de la aldea es profundamente reaccionaria, que ésta implica en mayor o menor medida el temor consciente a la modernidad, al cambio, al movimiento del mundo y a la mezcla de poblaciones y de habitantes. La visión de Jeunet sobre este último punto es lo más inquietante de su película. Yo vivo en el barrio del canal de Saint-Martin, que es representado en la película.  ¿Qué veo todos los días afuera en la calle? Parisinos, algunos sin duda «nativos», otros de las Antillas, magrebíes, africanos, indios, kurdos, turcos, judíos, rusos, asiáticos… Veo parejas hetero, gays, lesbianas, queer… Pero ¿Qué veo en el Montmartre de Jeunet? Franceses de apellido que tienen el buen aroma del terruño. Veo también un “beur”[2] desarabizado que se llama Lucien. ¿Pero dónde están los antillanos, los magrebíes, los turcos, los chinos, los pakis, etc?¿dónde están aquellos que tienen una orientación sexual diferente? ¿Dónde están los parisinos que habitan la capital francesa en 1997 (año en que sucede la historia de la película)? Ah, perdón, uno a veces ve «al otro»  en la película. Primero una cantante de blues en una pantalla de televisor a blanco y negro. Después, un anciano negro con una sola pierna bailando, siempre en una pantalla de televisor a blanco y negro (…) ¿Y todo eso qué significa?  Que Jeunet ve al pueblo con simpatía, ciertamente, pero exclusivamente el pueblo monmartro-retro-franco- franchute [franchouillard[3]]. Que el París de Jeunet está cuidadosamente  «limpio»  de toda polisemia étnica, social, sexual y cultural. Que el otro es amable y presentable mientras se encuentra distante”  [4].

 

Kaganski finaliza su artículo diciendo: “Porque estoy , en cambio, atormentado por una hipótesis bastante inquietante  que no me  parece descabellada en vista del análisis precedente: si el demagogo  de La Trinité-sur- Mer[5] estaba buscando un video para ilustrar sus discursos, promover su visión del pueblo y su idea de Francia, me parece que la película  Amélie Poulain sería la candidata ideal” [6]. Dicho esto, no resulta sorprendente, y antes bien, es sintomático del nacionalismo francés –y dicho sea de paso, de todo nacionalismo-, esa nostalgia por el pasado, el romanticismo cándido que nos embruja en la película de Jeunet y que hace parte de la francofilia más ingenua, de la cual somos víctimas la mayor de las veces. En declaraciones en una entrevista en Italia, en el programa “Corriere della Sera”, el ex-cronista de iTele, Eric Zemmour, conocido por sus declaraciones xenófobas en televisión nacional, en las que incluso comparaba la inmigración con los pillajes de las invasiones históricas a Francia de los Normandos, los Hunos y los Árabes[7], declaraba lo siguiente acerca de la hipótesis del “reemplazo de población” en su país:   

 

“Esta situación de un pueblo en el pueblo, de los musulmanes en el pueblo francés, nos conducirá al caos y a la guerra civil. Millones de personas viven aquí, en Francia, pero no quieren vivir a la francesa”. Ante el cuestionamiento del periodista, quien le pregunta ¿qué es vivir a la francesa?, éste responde: “dar a los hijos nombre francés, ser monógamo, vestirse a la francesa, comer a la francesa, queso por ejemplo. Bromear en el café, coquetear a las chicas. Amar la historia de Francia y sentirse depositario de esa historia y querer continuarla, yo cito aquí a Renan” [8]. En esta misma entrevista, el polémico ideólogo de la extrema derecha francesa, afirmaba nostálgico que soñaba con deportar a los cinco millones de musulmanes que hay hoy día en su país. Vivir a la francesa, comer queso y beber buen vino, esos clichés que reproduce Amélie y que vemos ilustradas en las postales parisinas de antaño, cuando no en Monsieur Periné, son los elementos que reivindica el Frente Nacional, hoy en cabeza de Marine Le Pen, hija de Jean Marie Le Pen – este último quien afirmó en su momento que el ébola podría solucionar el problema de superpoblación en el mundo-, y el fascismo encubierto en las peroratas con ribetes de liberalismo romántico y estetizante de la crítica de cine.  Ese discurso lo interpreta muy bien  Moacir P. de Sá Pereira en un artículo dedicado al mismo asunto en su sitio web, citando un artículo publicado en un portal nacionalista, el cual no referencia:  

 

“Entonces, es  por estas razones por las cuales Amélie gusta a los fascistas y racistas: ‘Mientras no es específicamente racialmente consciente, es gratamente sorprendente  notar la casi total ausencia de negros en esta película. Digo sorprendente porque en la vida real, la bella ciudad de París –otrora la maravillosa ciudad de las luces- está absolutamente infestada con… todo tipo de razas indeseables…  En la elaboración  de una película tan sana y afirmadora de la vida, el director ha aparecido, como la mayoría de Lemmings blancos cuando ensueñan su mundo ideal, inconscientemente con un mundo casi por completo blanco…’(…)Los adjetivos son particularmente dicientes: ‘limpio’, ‘fragante’, ‘típico’. ´Limpio´ denota orden, orden fascista. ‘Fragante’, Bueno, estoy seguro que pueden imaginar en qué sentido esto es anti-Otro. Y ‘Típico’ señala ‘normativo’. Pero normativo de una Francia que no ha existido por décadas. Y llamar a eso París, transplantado a 1997, ‘típico’ es racista hasta el extremo. Esto no es un problema de ser o no políticamente correcto. Esto es un problema  de continuada, forzada marginalización de una población dentro de algo que se ha convertido en tesoro nacional”[9].

 

¿Entonces qué hace de Amélie una película atractiva?, el cliché y la nostalgia, pues es imposible no verla sin sentir, cuando se acaba, un deseo de conocer esa ciudad en la que los blancos se aman, donde las calles son típicamente francesas, donde los apartamentos son amoblados y recubiertos de terciopelos rojos o verdes en los que se tiene la sensación de poder sentarse a tomar un buen vino francés, hablar correctamente y vestirse como francés, es decir, ¿cómo no querer ser francés en ese idilio, en esa ensoñación?. Es ese el mayor atractivo de la película, que además es el atractivo iconográfico de la derecha y la tradición católica francesa, y que significa toda su fuerza en el ágora y en la palestra pública, sobre todo hoy cuando el discurso islamofóbico en Europa se radicaliza, más aun después de los atentados de Enero al semanario Charlie Hebdo, y que explican los favorables resultados en las elecciones departamentales para el Frente Nacional en Francia, aquel país que ya no es lo que era: el régimen de Vichy o los cuadros de Renoir –típicamente franceses.

[1] Kaganski, Serge. “Amélie pas jolie” .http://moacir.com/donkeyhottie/extfiles/ameliepasjolie.html

[2] Adjetivo para calificar aquella persona que ha nacido en Francia de padres norteafricanos o magrebíes.

[3] Adjetivo peyorativo que refiere al francés chovinista.

[4] Traducción es nuestra.

[5] Jean Marie Le Pen

[6] Kaganski, Op.cit

[7] L´humanité. Obtenido de http://www.humanite.fr/le-delire-xenophobe-deric-zemmour-527286

 [8] http://www.humanite.fr/eric-zemmour-songe-deporter-5-millions-de-musulmans-francais-560255

[9] http://moacir.com/donkeyhottie/2005/06/21/amelie-pas-jolie-encore/. Traducción es nuestra

 

Anuncios

3 comentarios en ““Amélie” una película para entender la extrema derecha francesa.

  1. No estoy de acuerdo con la opinión de Serge Kaganski, es sacar todo fuera de contexto para llevarte a su terreno. Para mí, lo más importante de la película es la soledad de Amélie, que se refleja en que llega incluso a hablar con sus cuadros. Si la película tuviese más miembros de otras etnias no sería mejor, al igual que no es peor que casi no aparezcan. Y evidentemente es una obra artística que intenta rescatar el ambiente bohemio de París y cada cual es libre de hacerlo como quiera. A mí me parece una gran película y cuando la he visto, ya varias veces, nunca me ha dado la impresión de lo que dice el artículo. Si hacemos este mismo análisis sesgado llegaríamos a la misma conclusión en cientos de películas, todas ellas de muy buena calidad.

    Me gusta

    1. Hola, gracias por comentar. Estoy de acuerdo en que es una película bellísima, sin embargo creo que Kaganski pretende ver un poco más allá, los elementos estéticos del cine y el arte en general jamás son inocentes, y más allá de la intención de Jeunet, quien creo no escogió dichos elementos por motivos declaradamente políticos, se trata de analizar los elementos ideológicos de la estética y de su impacto en el público, el cual muchas veces no sabe bien por qué le gusta la película. Este tipo de críticas son las mismas que se hicieron o se han hecho a algunas escuelas de la pintura, por ejemplo desde el expresionismo, etc, y que van más allá del estilo y se preguntan por lo que representa

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s