La Estupidez, la política y el sentido común.

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Farage Hoy and Helmet

Nigel Farage haciendo política en el pub.

Por: Christian Castaño.

En un bellísimo libro, intitulado ‘Los libros del Gran Dictador’, del periodista e historiador Timothy W. Ryback , en el cual indaga sobre las lecturas que formaron el carácter ideológico y político de Adolfo Hitler, encontré el siguiente fragmento, atribuido a Dietrich Eckart, el mentor intelectual del tirano:

‘Necesitamos que nuestro caudillo sea alguien acostumbrado al ruido de una ametralladora, alguien capaz de hacer que la gente se cague de miedo —se cuenta que había dicho tres años antes, tomando unas copas en el Café Nettle de Múnich—. No necesito a un dirigente. La gente corriente ya no siente respeto por esa clase de personas. Lo mejor sería un obrero que supiese hablar. No es preciso que sepa mucho. La política es la profesión más estúpida del mundo (…) Dadme un mono vanidoso que sea capaz de tratar a los rojos como se merecen y que no salga corriendo cuando alguien lo amenace con la pata de una silla —dijo—. Lo prefiero a él (Hitler) antes que a una docena de profesores que mojen sus pantalones y se queden ahí sentados, temblando, con toda su ciencia’[1]

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Notas al margen de la política turca (pre-referendo)

Ankara 14 de Abril de 2017

[…] porque cada príncipe que, como debía conocer la historia del Estado que habría de gobernar y por lo tanto se veía obligado a leer historias de sultanes que mataban a sus hermanos uno a uno, leyera en cualquier libro de historia cómo su antepasado Mehmet III, en cuanto se convirtió en sultán, ordenó ejecutar uno a uno a sus diecinueve hermanos, algunos niños de pecho, estaba condenado a volverse loco[…]” Orhan Pamuk, El libro negro.

Por: David Palacios

Para poder describir la situación política prevaleciente en un país del que se es totalmente ajeno, sea en el ámbito cultural, en el idioma, solo queda por opción referirse a esta de una forma marginal (más allá de la investigación que pueda realizarse en la lengua propia). No quiere decir esto que haya una imposibilidad declarada de definir los fenómenos políticos en lugares de los que no hacemos parte, quiere decir más bien que el carácter objetivado del que escribe y describe tiene una perspectiva original, que sintetiza el propio vivir separado de los valores oriundos, a la vez que observa escalando dentro de la “entropía” de la política y la vida cotidiana. En este escrito me referiré a la política turca antes del referendo, desde una perspectiva de observador en algún lugar de Ankara, más que para analizar la situación, para dar unas breves indicaciones sobre lo que puede significar lo que aquí se realiza, y cómo esto puede traducirse de manera crítica al lector en español y de los países de occidente.

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La Democracia es de verdad. Sobre las mentiras del No y el consenso racional.

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Por Christian Castaño*

I. Sobre la verdad en la democracia

En el ‘Prólogo para Franceses’ de José Ortega y Gasset en su famoso ensayo La Rebelión de las masas, el filósofo español dice lo siguiente al reflexionar sobre el lenguaje: ‘Lo de menos es que el lenguaje sirva también para ocultar nuestros pensamientos, para mentir. La mentira sería imposible si el hablar primario y normal no fuese sincero. La moneda falsa circula sostenida por la moneda sana. A la postre, el engaño resulta ser un humilde parásito de la ingenuidad’[1]. Él, que odiaba al hombre medio, al hombre-masa, y que se lamentaba del deplorable uso que en las sociedades modernas se le daba a la palabra, incluyendo también en esto su uso en el debate público y político, afirmaba esto que no es otra cosa sino consecuencia lógica sobre el lenguaje: La mentira es la excepción, pues presupone…

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La consigna del software libre como idealismo político

Por: David P.

Hace un buen tiempo que la referencia del “software libre” llegó a mi conocimiento1. Sonaba muy bien y tenía sentido si se miraba además el desarrollo tecnológico que hay detrás: Sistemas operativos de escritorio, programas para computadores personales, scripts, interfaces, etc. En su mayoría, los trabajos a los que accedía dentro de este mundo poseían algo en común, una licencia llamada GPL (General Public License), que establece dentro de la ley unas libertades básicas según ha dicho Richard Stallman (probablemente el líder del movimiento) de distribución, copia, estudio del código y derivación. Es un desarrollo necesario y excelente para el ámbito tecnológico, porque es posible sostener que el software de código abierto (y que contemple las libertades) genera mayor control de usuarios y programadores sobre la máquina que usan (en contraposición al software restrictivamente licenciado, como Skype, que es capaz de darnos una oportunidad para la comunicación, pero que no sabemos cómo trabaja internamente ni a dónde lleva los datos que le dejamos).

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¿Es posible el porno feminista?

Por Christian Castaño1

Una de las grandes discusiones sobre temas de género es aquella del rol de los medios de comunicación y, en general, de todos aquellos productos culturales —bien sean de la cultura popular o la “alta” cultura— en la reproducción de roles de género y del heteropatriarcado. Ya el año pasado hubo polémica por la presentación de la película “50 sombras de Grey” en la cual se sodomiza a una mujer bajo una trama erótica y romántica. Las brigadas antimperialistas salieron a repartir volantes protestando y denunciando el film, increpando a quienes asistían a verla en las salas de cine de estar haciendo algo “malo”, los mismos que pegan algunos stickers —los cuales vi en tableros de salones de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional— que invitaban a masturbarse usando la imaginación sin recurrir a la pornografía en tanto que reproducción de la violencia de género. Bajo un presupuesto tal, que parece evidente para cualquier usuario de portales pornográficos que por lo general muestran en sus videos a hombres dominantes y mujeres dominadas, atadas, forzadas y además complacientes, se puede llegar a condenar el porno y vanagloriar la masturbación “natural” (tal vez bajo el presupuesto de que la imaginación no es pública o que ésta al tomar distancia del producto pornográfico se purifica) o a exigir un cambio total en la orientación de la pornografía, a la reivindicación de la realización de un “buen” porno que ha sido denominado “feminista”. Pero ¿en qué consiste? ¿es esto realmente posible?.

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La yihad como crisis de sentido: Juventud occidental en busca de Absolutos.

Islam for dummies
“Así, ese viejo sabio musulmán que me ha enseñado mucho sin exigir nunca nada a cambio, me escribía este invierno: Acabo de leer su trabajo sobre la sakina [presencia de Dios] […] es interesante pero falso […] no quisiera mostrarme descortés ni parecerle malévolo en lo respecta  a usted y a sus convicciones religiosas [en vano le expliqué a ese honorable anciano mi agnosticismo, no me hizo caso: para él soy un cristiano…]. Si los “vuestros” [los occidentales] e incluso usted sienten respeto por nuestro modo de pensar y por nuestra religión, es que ésta les domina o que no tienen confianza en la suya […] Porque en este terreno no puede haber ambigüedad [y afirma:] Cuando dos religiones se enfrentan no es para compararse  y hacerse cumplidos, sino para combatirse. Por eso ustedes no oirán nunca de nosotros que respetamos su religión […] Materialmente nos habéis dominado por vuestra fuerza guerrera y vuestro poder económico, pero desde el punto de vista religioso estáis vencidos”[1]

Por: Christian Castaño[2].

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La calidad de la sociedad capitalista monopolista: cultura y comunicaciones – Parte II

Continuación →

Por: Paul Baran y Paul Sweezy

Un profundo estado de malestar psíquico subyace a la demanda de esta clase de literatura, que, además, sirve de distintas maneras a los intereses de las élites. Un anuncio de The Power of Positive Thinking [El poder del pensamiento positivo] de Norman Vicent Peale exhorta a los ejecutivos a «regalar este libro a los empleados. ¡Paga dividendos!». Se afirma que un consumidor satisfecho explicaba que el libro había contribuido a acallar las quejas de sus empleados y había aumentado el entusiasmo de estos por la empresa. Los vendedores tienen «una nueva confianza en lo que venden y en la organización», y el personal de oficina muestra «mayor eficiencia» y una «marcada reducción de la tendencia a mirar el reloj».1 No en balde las ventas del libro de Peale, y otros parecidos, se han visto fuertemente  incrementadas por las compras al por mayor de grandes empresas para distribuirlo gratuitamente entre los empleados.

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La calidad de la sociedad capitalista monopolista: cultura y comunicaciones – Parte I

Fuente: Monthly Review. Selecciones en castellano, 3a época, no 1, septiembre de 2015. Edición online

El siguiente es un nuevo ejercicio divulgativo de nuestra parte para todo aquel que se interese por la teoría crítica de la sociedad y su actualidad en el camino de entender la realidad. Paul Baran y Paul Sweezy fueron unos académicos de un talante extraordinario en lo que comporta sus estudios y escritos (recordémoslos por ejemplo por el excelente estudio alrededor de la economía capitalista: El capital monopolista), sus planteamientos siempre se abrigaban en la seriedad de la evaluación concienzuda y general, que veía los problemas en su todo, y no como nos lo muestran las actuales ciencias sociales, como unas meras partes sin conexión alguna. Esta publicación ha tenido algunas pequeñas correcciones de estilo de su original, y debido a su longitud, se harán dos entregas que esperamos sean de agrado para los lectores.—David P.

Por: Paul Baran y Paul Sweezy1

La cultura de una sociedad incluye la educación de su juventud, la literatura, el teatro, la música, las artes —en resumen, todo lo que contribuya a la «formación y el refinamiento de la mente, los gustos y las maneras […] el lado intelectual de la civilización»2.Para avanzar en la investigación de la cultura del capitalismo monopolista, hemos escogido centrar la atención en dos áreas que nos ofrecen una extensa obra de investigación especializada y que juzgamos decisivas para la naturaleza de la cultura en su totalidad: la edición de libros y la radiotelevisión. Ambos son grandes negocios en la actualidad y, por lo tanto, demuestran hasta qué punto la cultura se ha convertido en una mercancía cuya producción está sometida a las mismas fuerzas, intereses y motivos que rigen la producción de todos las demás bienes.

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Una reivindicación de la Alcaldía de Gustavo Petro

Petro

Por: Christian Castaño

 

Por todos lados se escuchan las críticas a la administración que termina, especialmente en la radio, pero también en las calles de Bogotá, en cualquier charla de cafetín —cuando todos sacan a relucir sus dotes de gobernante, administrador público, técnico de la selección Colombia y/o crítico de cine y televisión—, en los buses, y en fin, hasta en la catequesis de los “expertos”. Sin embargo —aunque sea imposible demostrarlo aquí de manera rigurosa—, parece ser que los argumentos, de lado y lado de la tribuna política, de la derecha a la izquierda, o bien se reducen a unos criterios de racionalidad instrumental bastante elementales, o a una suerte de comprensión binaria, básica, oportunista y panfletaria de comprender la política y lo político.  Primero, se califica de ineficaz y chambona la administración,  segundo, se afirma que la alcaldía no ha hecho nada por solucionar los “verdaderos” problemas de Bogotá, y por último, se dice —de nuevo, de lado y lado de la tribuna— que lo que hizo la alcaldía fue basar todo su gobierno  en un discurso de “lucha de clases” o de “no-lucha de clases”—las críticas bobaliconas de Aurelio en Blu radio—, que fue una administración “populista” o “reformista”, y que en últimas no “sirvió” para nada.

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Un mundo sin un logos

Publicamos este artículo inédito en español, perteneciente a un boletín científico del año de 1964. El eje bajo el cual transcurre el texto son la ciencia y la técnica, la primera, referida a la manera como el ser humano regula su contacto con la naturaleza y con la propia realidad en el momento en que esta pareciera que ya no le pertenece ni se debe a él (algo que viene excelente en la reflexión sobre la descomposición del pensamiento en nuestra época); la segunda, como el instrumento que tiene el hombre para deshacerse del yugo de la determinación que Kant trataría con brillante talante en su dicotomía necesidad-libertad. A partir de un modo de existencia que nace de las luchas entre clases, donde la oprimida continúa su depresión y languidez, la técnica no significa ya un bastión de la transformación cualitativa, es más bien, la manera de reforzar la vigilancia, la represión y la explotación contemporánea en “el mundo de la libertad”. Sugiero tener en cuenta la fecha de este texto, para que además se tenga consciencia de la anticipación realista que significa para nuestra época David P.

por: Herbert Marcuse1

Bulletin of the Atomic Scientists, Volume XX, Number 1, January 1964, Pp. 25-262

Cuando el nuevo método científico destruyó la idea de un universo organizado en relación a un fin último, esto invalidó al mismo tiempo un sistema social jerárquico en el cual los objetos y las aspiraciones del individuo eran predeterminadas por las causas finales. La nueva ciencia, “neutral” como lo fue, ignoró una organización de vida que privaba a la amplia mayoría de la humanidad de su libertad. En el curso de su esfuerzo para establecer la estructura física y matemática del universo, esta tuvo que rechazar además cualquier preocupación por el individuo concreto, el “cuerpo” perceptible. Un proceso tal de abstracción fue completamente validado por su resultado —un sistema lógico de proposiciones que rige el uso metódico y transformación de la naturaleza, con el objetivo de convertir este en un universo controlado por el poder humano.

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