Hacia dónde marchan (mos)

Por: Camilo Pulido
desde la cárcel la picota por un burdo montaje de la fiscalía colombiana

Veo a los estudiantes marchando, sonrientes, eufóricos, en algunos casos indignados, con enojo. Veo que contagian a miles de ciudadanos y trabajadores con su enérgico reclamo, y veo a su lado, pero con fatiga, apenas si caminan, algunos profesores y burócratas universitarios. Ahora ya todos saben lo que siempre ha estado ahí y lo que solo unas pocas voces, voces desoídas y grotescamente ignoradas han señalado de unos años para acá: ¡crisis dura! ¡crisis fuerte! ¡duradera crisis! en las universidades públicas. La situación ya es conocida y es más o menos la siguiente: los estudiantes han decidido iniciar la pelea, han desafiado y han dado el primer golpe contundente. Ganan simpatía y legitimidad de un público que de la noche a la mañana se enteró que las universidades están quebradas y a punto de caer. Parece que ahora sí les creyeron. Ese mismo público se pone de pie y rompe en aplausos inclinándose a favor de los estudiantes. En la otra esquina Duque, y da pena que sea él, pues gobierna como haciéndole mandados a Trump, Uribe y Pastrana (parece que ahora se unió Gaviria) confirmando su papel de payaso; payaso triste y peligroso, responde con un golpe de viejo repertorio: se ha gestionado una adición presupuestal de ¡500milmillones! para la educación superior. Gran trabajo de nuestros ministros de hacienda y educación. Y a continuación alza la guardia, tal vez su guardia más eficiente y poderosa dejando claro, muy claro, que comprende a los estudiantes pero que no se debe, no es posible y no se permite politizar la discusión y entonces el recientemente condecorado Macías recalca que solo tiene 30 segundos más, y que se calle niña, pues las discusiones políticas las dan ellos. Y entonces por más multitudinarias que fueron las marchas, el primer asalto se empantana.

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Mario Bunge, el elefante en la cristalería

Un comentario que nos muestra algunas inconsistencias de Mario Bunge.

La Venganza de Hipatia

No hay semana en que no venga alguien, especialmente alguien argentino, y me diga “oye, ¿por qué no citas a Bunge?” o “eres bungeano” o “tienes que leer a Bunge”. Normalmente el comentario es expelido en un tono muy ácido, con trazas de resentimiento y desconfianza, presuponiendo que alguien que se dedica a esto de la filosofía de la ciencia y no rinde pleitesía constante a Bunge o bien es un ignorante o bien está plagiando vilmente sus ideas.

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‘SURPLUS’ de Erik Gandini y el ‘Futuro Primitivo’ de John Zerzan. Una oda al anticapitalismo romántico ‘ultraradical’.

Por Christian Castaño.

 

El documental y casi video experimental Surplus: Terrorized into being consumers, realizado por Erik Gandini en 2003,  es uno de los más renombrados trabajos audiovisuales en el ámbito de la discusión crítica frente al capitalismo imperante. Este largometraje propone un interesante debate respecto de los modelos políticos y económicos que rigen el planeta en la sociedad global, desde unos puntos de vista bastante particulares: la propuesta anarcoprimitivista de John Zerzan y la acción directa del Black Block. De esa manera, el director sueco plantea un análisis muy original del capitalismo que pretende apartarse de la ideología comunista inspirada por el marxismo-leninismo, a la vez que recae en una postura utópica y/o reaccionaria, a pesar del carácter crítico y contestatario del film. 

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En Colombia no conocemos la democracia

Por: Mr. Morlock

100 años de guerra
Haga de cuenta que el que aparece en la mitad es el cerdo Duque y advertirá cuán estúpida es nuestra historia.

La enajenación que siente el poblador colombiano de su país tiene magnitudes increíbles. En Colombia se cree que las cosas vienen decididas de antemano por alguna autoridad externa, que todo se desarrolla más allá de nuestra vista. Nunca hemos sido parte de la democracia, pocos son quienes han querido dialogar públicamente (que no gritar o insultar) algo más allá de un debate libreteado y televisado. Como no somos parte de las decisiones que suceden en el aspecto político, tendemos a enajenar el aparato del Estado como una isla extraña de donde salen nuevas leyes y nuevos “pies de fuerzas”.

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La Estupidez, la política y el sentido común.

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Farage Hoy and Helmet

Nigel Farage haciendo política en el pub.

Por: Christian Castaño.

En un bellísimo libro, intitulado ‘Los libros del Gran Dictador’, del periodista e historiador Timothy W. Ryback , en el cual indaga sobre las lecturas que formaron el carácter ideológico y político de Adolfo Hitler, encontré el siguiente fragmento, atribuido a Dietrich Eckart, el mentor intelectual del tirano:

‘Necesitamos que nuestro caudillo sea alguien acostumbrado al ruido de una ametralladora, alguien capaz de hacer que la gente se cague de miedo —se cuenta que había dicho tres años antes, tomando unas copas en el Café Nettle de Múnich—. No necesito a un dirigente. La gente corriente ya no siente respeto por esa clase de personas. Lo mejor sería un obrero que supiese hablar. No es preciso que sepa mucho. La política es la profesión más estúpida del mundo (…) Dadme un mono vanidoso que sea capaz de tratar a los rojos como se merecen y que no salga corriendo cuando alguien lo amenace con la pata de una silla —dijo—. Lo prefiero a él (Hitler) antes que a una docena de profesores que mojen sus pantalones y se queden ahí sentados, temblando, con toda su ciencia’[1]

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Notas al margen de la política turca (pre-referendo)

Ankara 14 de Abril de 2017

[…] porque cada príncipe que, como debía conocer la historia del Estado que habría de gobernar y por lo tanto se veía obligado a leer historias de sultanes que mataban a sus hermanos uno a uno, leyera en cualquier libro de historia cómo su antepasado Mehmet III, en cuanto se convirtió en sultán, ordenó ejecutar uno a uno a sus diecinueve hermanos, algunos niños de pecho, estaba condenado a volverse loco[…]” Orhan Pamuk, El libro negro.

Por: David Palacios

Para poder describir la situación política prevaleciente en un país del que se es totalmente ajeno, sea en el ámbito cultural, en el idioma, solo queda por opción referirse a esta de una forma marginal (más allá de la investigación que pueda realizarse en la lengua propia). No quiere decir esto que haya una imposibilidad declarada de definir los fenómenos políticos en lugares de los que no hacemos parte, quiere decir más bien que el carácter objetivado del que escribe y describe tiene una perspectiva original, que sintetiza el propio vivir separado de los valores oriundos, a la vez que observa escalando dentro de la “entropía” de la política y la vida cotidiana. En este escrito me referiré a la política turca antes del referendo, desde una perspectiva de observador en algún lugar de Ankara, más que para analizar la situación, para dar unas breves indicaciones sobre lo que puede significar lo que aquí se realiza, y cómo esto puede traducirse de manera crítica al lector en español y de los países de occidente.

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La Democracia es de verdad. Sobre las mentiras del No y el consenso racional.

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Por Christian Castaño*

I. Sobre la verdad en la democracia

En el ‘Prólogo para Franceses’ de José Ortega y Gasset en su famoso ensayo La Rebelión de las masas, el filósofo español dice lo siguiente al reflexionar sobre el lenguaje: ‘Lo de menos es que el lenguaje sirva también para ocultar nuestros pensamientos, para mentir. La mentira sería imposible si el hablar primario y normal no fuese sincero. La moneda falsa circula sostenida por la moneda sana. A la postre, el engaño resulta ser un humilde parásito de la ingenuidad’[1]. Él, que odiaba al hombre medio, al hombre-masa, y que se lamentaba del deplorable uso que en las sociedades modernas se le daba a la palabra, incluyendo también en esto su uso en el debate público y político, afirmaba esto que no es otra cosa sino consecuencia lógica sobre el lenguaje: La mentira es la excepción, pues presupone…

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La consigna del software libre como idealismo político

Por: David P.

Hace un buen tiempo que la referencia del “software libre” llegó a mi conocimiento1. Sonaba muy bien y tenía sentido si se miraba además el desarrollo tecnológico que hay detrás: Sistemas operativos de escritorio, programas para computadores personales, scripts, interfaces, etc. En su mayoría, los trabajos a los que accedía dentro de este mundo poseían algo en común, una licencia llamada GPL (General Public License), que establece dentro de la ley unas libertades básicas según ha dicho Richard Stallman (probablemente el líder del movimiento) de distribución, copia, estudio del código y derivación. Es un desarrollo necesario y excelente para el ámbito tecnológico, porque es posible sostener que el software de código abierto (y que contemple las libertades) genera mayor control de usuarios y programadores sobre la máquina que usan (en contraposición al software restrictivamente licenciado, como Skype, que es capaz de darnos una oportunidad para la comunicación, pero que no sabemos cómo trabaja internamente ni a dónde lleva los datos que le dejamos).

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La yihad como crisis de sentido: Juventud occidental en busca de Absolutos.

Islam for dummies
“Así, ese viejo sabio musulmán que me ha enseñado mucho sin exigir nunca nada a cambio, me escribía este invierno: Acabo de leer su trabajo sobre la sakina [presencia de Dios] […] es interesante pero falso […] no quisiera mostrarme descortés ni parecerle malévolo en lo respecta  a usted y a sus convicciones religiosas [en vano le expliqué a ese honorable anciano mi agnosticismo, no me hizo caso: para él soy un cristiano…]. Si los “vuestros” [los occidentales] e incluso usted sienten respeto por nuestro modo de pensar y por nuestra religión, es que ésta les domina o que no tienen confianza en la suya […] Porque en este terreno no puede haber ambigüedad [y afirma:] Cuando dos religiones se enfrentan no es para compararse  y hacerse cumplidos, sino para combatirse. Por eso ustedes no oirán nunca de nosotros que respetamos su religión […] Materialmente nos habéis dominado por vuestra fuerza guerrera y vuestro poder económico, pero desde el punto de vista religioso estáis vencidos”[1]

Por: Christian Castaño[2].

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La calidad de la sociedad capitalista monopolista: cultura y comunicaciones – Parte II

Continuación →

Por: Paul Baran y Paul Sweezy

Un profundo estado de malestar psíquico subyace a la demanda de esta clase de literatura, que, además, sirve de distintas maneras a los intereses de las élites. Un anuncio de The Power of Positive Thinking [El poder del pensamiento positivo] de Norman Vicent Peale exhorta a los ejecutivos a «regalar este libro a los empleados. ¡Paga dividendos!». Se afirma que un consumidor satisfecho explicaba que el libro había contribuido a acallar las quejas de sus empleados y había aumentado el entusiasmo de estos por la empresa. Los vendedores tienen «una nueva confianza en lo que venden y en la organización», y el personal de oficina muestra «mayor eficiencia» y una «marcada reducción de la tendencia a mirar el reloj».1 No en balde las ventas del libro de Peale, y otros parecidos, se han visto fuertemente  incrementadas por las compras al por mayor de grandes empresas para distribuirlo gratuitamente entre los empleados.

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